Perdido en quimeras
Miércoles, 26 de Septiembre de 2007
Silenciosa estrella que escondes tú brillo por las noches tras frias letras que no sienten nada.
Estrella mía que al amanecer adormeces tu divinidad y te descubres envuelta en piel.
Cristal puro que celestial te posas frente a mí y adelantas mi camino con mortales pasos.
A veces fugaz conviertes tú luz en sonrisa y dejas al pasar una estela de inevitables caricias.
De tarde te despides sin querer partir y yo solo hablo en mi afán por no dejarte ir.
Ya de noche asciendes a tu lugar y te miro de abajo, tan lejos y pienso: ¿Te habré soñado?.








