El secreto de Adela
Los jueves cuando caía la tarde Adela siempre salía de su casa con rumbo al parque. Ella siempre prefirió esa hora cuando el pueblo parecía detenerse y las calles eran más solitarias.
En el parque los viejos se sentaban en las bancas de madera carcomida y despintadas por los años a platicar de sus victorias, o bien, de alguna que otra mal recordada historia que la mayoría de las veces concluían de forma prematura. En fin, para ellos, siempre era mejor una aburrida y repetida historia de algún viejo amigo que sufrir la soladedad de sus hogares.
Adela era una mujer joven de cabello largo y rizado y de mirada triste. Su rostro solía dibujar una sonrisa la cual murió repentinamente y fue olvidada por todos con el tiempo.
Su estatura era ligeramente mayor a la estatura promedio de una mujer de su edad, aunque su postura al caminar la hacía verse más pequeña que el resto.
Después de cumplidos sus 18 nunca nadie la vio salir de su casa antes o después de ese día en particular.
El rincón que acostumbraba en el parque le brindaba silencio, un silencio distinto, un tanto raro casi ensordecedor. Ella movía la cabeza con frecuencia como tratando de callar ó sacudirse alguna voz, alguna idea, algún recuerdo.
La luz ténue que se resistía a desaparecer regalada por el sol a punto de acostarse, era de lo más exquisita.
Adela siempre se sentaba sobra un mantel blanco con bordados finos en sus extremos que tendía sobre el zacate a la orilla del parque. La orilla que se rehusa a ver a otro lado que no sea el sur. La orilla que guía su mirada a perderse siempre hacia alguna parte.
Años atrás Adela fue de acentuada religión, acudía desde muy niña a la iglesia y a los eventos que organizaba el joven párroco.
Matías siempre lleno de energía, debido tal véz a su corta edad, se ocupaba de arreglar toda una gama de eventos para recaudar fondos con el fin de terminar de construir la parroquia que se le había confiado.
Él, sabía que siempre podía contar con su aliada de batallas, Adela. Cuando ocupaba recorrer el pueblo para recolectar arroz, frijol, maíz, verduras diversas y todo los ingredientes necesarios para la kermés del domingo, ella siempre estaba ahí.
Ella reía mucho con él y pasaba todos sus ratos libres junto a Matías. Él la veía como a alguien de su familia y trataba de apoyarla en todo, tal véz, tratando de opacar el recuerdo amargo de la pérdida de su padre.
Todos en el pueblo veían con gusto el hecho de que se llevaran tan bien y que con la llegada de Matías Adela había vuelto a sonreír.
Era el cuarto día de la semana cuando Adela cumplio sus 18 años.
Ella salió a buscar a Matías dispuesta a confesarle su secreto. Secreto que había guardado ya varios años y que hoy estaba a punto de revelar.
Adela entro a la iglesia, él estaba frente al altar terminando de acomodar un mantel recién adquirido gracias a las ganancias del domingo pasado.
Lo llamo repentinamente y él volviendo su cabeza un tanto asustado por la súbita aparición, tiro accidentalmente un poco de cera de un cirio que hace unos minutos aún estaba encendido sobre el primer escalón del altar.
Ella le pidió disculpas por el acontecimiento tratando de relajar un poco el ambiente. Le dijo que se quería confesar.
Matías no confesaba a esas horas pero tratandose de ella no importaba. Se dirigieron al confesionario.
Una vez dentro, Adela no pudo resistir más y le dijo que no era una confesión de algún pecado lo que la traía hoy, era la confesión de una mujer que se presentaba ante un hombre para decirle que lo amaba y que no podía seguir ocultando lo que ella sentía.
Él dejo de un brinco el banco del confesionario y salió disparado tratando tal véz de dejar atrás las palabras recién pronunciadas.
Adela al ver la reacción de su amado decidió salir y lanzarse sobre él para robarle al menos un abrazo.
Matías retrocedio y grito con su fuerte acento sureño como queriendo hacer que Adela recapacitara. Ella no lo escucho. Ya había superado el deseo a su razón. Ella siguó avanzando hacia él y él seguía retrocediendo tratando de evitar el contacto pero distraido por el acontecimiento pisó accidentalmente la cera que hace algunos minutos había desparramado y resbaló.
Tratando de sugetarse de algo, solo se pudo asir del mantel que acababa de poner sobre el altar aunque este solo sirvió para acelerar su caída y dándose un fuerte golpe en la cabeza contra la esquina del altar cayó al suelo.
Adela al ver lo ocurrido corrió a levantarlo pero solo encontro un cuerpo inerte y sus manos manchadas con sangre.
Sin todavía entender bien lo que había ocurrido tomó el mantel, que antes fue blanco, y limpio todo rastro de su presencia esa noche en ese lugar. Todo indicaría que él murió por un descuido.
La mañana del viernes, fueron a avisar a Adela lo sucedido pero ella ya no respondía. Había pasado el resto de la noche pensando en suicidarse pero sabía bien, por labios de Matías que, los suicidas se van al infierno, lo escuchó repetirle esa frase en más de una ocasión y ella estaba segura que su amor estaría en otra parte. Pensaba tal véz que se reuniría con él algún día.
Así dicidió vivir su vida, atormentada todos los días. Esperando la muerte que no llega y reviviendo la otra que nunca olvida.
September 11th, 2007 at 11:00
popup?
September 11th, 2007 at 14:53
y si adelita se fuera con otro ? seria feliz?
September 13th, 2007 at 13:06
aaah mendigo cesar me gano el comentario, eso iba poner cuando leei el titulo del post
(lo de si adelita se fuera con otro)
chilo blog cortes
September 13th, 2007 at 15:01
Gracias y prometo no usar nombres tan trillados para la proxima, jajaja
September 13th, 2007 at 16:15
Puedes usar nombres como Anibustracia, Hermenegilda, o simplemente María
September 13th, 2007 at 16:51
Esta curado la narracion :D.
September 13th, 2007 at 17:29
ps mi comentario es jaja esta curado el relato…pero ya muy trillado jcortes, necesitamos ideas frescas jaja
pero esta bien 
September 13th, 2007 at 17:57
No esta trillado solo los nombres jajaja
Leelo bien de hecho esta inspirado en un hecho real
September 13th, 2007 at 18:39
Es de una novela de Televisa?
September 13th, 2007 at 22:03
jajajajajajaja no es de una no-vela es de una no-leela de telerisa